Esta semana tiene una importancia especial. Es Shabat Rosh Hashaná y estamos terminando el mes de Elul.

Y hay una idea muy conocida sobre las iniciales del mes ELUL:

אֲנִי לְחַיִּים, אַתָּה לְחַיִּים

Ani lechaim, ata lechaim.

Yo brindi, tú brindas.

Quiero compartirles una situación basada en hechos reales.

Un niño de cuatro o cinco años, hijo único, quería desesperadamente tener un hermanito. Y le pedía a Hashem una y otra vez:

“Hashem, quiero un hermanito. Hashem, quiero un hermanito.”

Hasta que un día ve a una amiga de su mamá embarazada.

Entonces mira a su mamá y le dice:

¡¡“Mamá, yo quiero el Hashem de tu amiga, no el mío.”!!

¿Por qué le dice la madre?

“Porque Hashem le dio un bebé a ella para que su hijo tenga un hermanito… y a mí no.”

A nosotros nos causa ternura. Y también un poco de gracia.

Pero pensé: ¿cuántas veces nosotros, que ya tenemos cuatro, cinco, treinta, cincuenta años… nos comportamos igual?

“Yo quiero el Hashem que cumple mis deseos.”

Mientras Hashem me da lo que yo quiero, todo perfecto.

Pero cuando veo que a otro le va mejor, que otro consiguió aquello que yo quería, que a otro le salió ese proyecto, ese trabajo, esa oportunidad, esa familia, ese viaje…

Entonces empezamos:

“¿Y yo?”

“¿Por qué él sí y yo no?”

“Yo quiero el Hashem de él.”

Y quizás acá está una de las grandes diferencias entre Rosh Hashaná y la lámpara de Aladino.

Porque Rosh Hashaná no es la lámpara de Aladino.

No viene un genio, le frotamos la lámpara y le decimos:

“Bueno, Hashem… acá está mi lista.”

Rosh Hashaná viene a recordarnos algo mucho más profundo:

Tenemos una nueva oportunidad para crecer.

Para mejorar.

Para trabajar.

Para desarrollar todo ese potencial que tenemos y que quizás el año pasado todavía no logramos desarrollar.

A mí me gusta imaginarlo como un partido.

Hashem es como ese entrenador que, después de un año, vuelve a mirarte y te dice:

“Te voy a volver a poner en la cancha.”

Y vos quizás pensás:

“¿Después de todo lo que hice el año pasado?”

Y Él te responde:

“Sí. Te vuelvo a poner. Porque sigo confiando en vos.”

Tenemos otros 365 días para jugar.

Para aprender.

Para equivocarnos y volver a intentarlo.

Para desarrollar nuestras fortalezas.

Para mejorar nuestras relaciones.

Para aportar algo a los demás.

Y, sobre todo, para convertirnos un poco más en la persona que podemos llegar a ser.

Por eso, quizás “Lechaim” no significa solamente “por la vida”.

También puede ser una invitación:

Lechaim. A la vida que tenemos.

Lechaim. A la oportunidad que recibimos.

Lechaim. A todo aquello que todavía podemos hacer.

אֲנִי לְחַיִּים, אַתָּה לְחַיִּים.

Ani lechaim, ata lechaim.

Yo para la vida, vos para la vida.

Porque no entramos solos a esta nueva cancha.

Entramos juntos.

Con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestra comunidad y con todas las personas que Hashem pone en nuestro camino.

Que este Rosh Hashaná no sea solamente el momento de pedirle a Hashem que cambie nuestra realidad.

Que también sea el momento de preguntarnos:

¿Qué puedo cambiar yo?

¿Qué puedo desarrollar?

¿Qué puedo aportar?

¿Qué puedo hacer este año que todavía no hice el año pasado?

Porque quizás el verdadero milagro no es que Hashem nos dé exactamente lo que estamos pidiendo.

Quizás el milagro es que, una vez más, nos abra la puerta, nos dé vida y nos diga:

“Entrá. La cancha es tuya. Yo todavía confío en vos.”

שָׁנָה טוֹבָה וּמְתוּקָה 🍎🍯

גְּמַר חֲתִימָה טוֹבָה.

Que tengamos un año bueno, dulce, lleno de vida, crecimiento y propósito, les desea, la Familia Cabenovsky.

Alexis Cabenovsky es Argentino-Israelí, casado y padre de tres hijos. Con una sólida trayectoria como Moré (educador), ha acompañado proyectos educativos y comunitarios en la ciudad de Rosario, Argentina, dentro de la institución Shevet Ahim. Asimismo, desarrolló su labor en la ciudad de Córdoba, desempeñándose como Moré tanto en la Unión Israelita Sefaradí como en el Colegio Maimónides.

Coach Formador desde el año 2019 hacía la actualidad y Coach Sistémico con el programa de los 6 escuchas.

Es autor de diversos artículos y del libro Jazak, Jazak, VenitJazek, una recopilación de más de 100 reflexiones que integran pensamiento filosófico, espiritualidad y compromiso con el crecimiento personal. Desde 2017 lidera un proyecto semanal de Mensajes de Shabat, enfocados en fortalecer el vínculo entre tradición y vida contemporánea.Actualmente reside en la ciudad de Or Akiva, Israel.

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