-Te presento a mi Bebé Juli!
-Pero, ¿es un perro?
-Si, pero es mí bebé…
¿Es lo mismo tener un hijo que tener un perro?
«El perro es el mejor amigo del hombre.»
Todos conocemos esa frase. Pero en los últimos años ocurrió algo curioso. El perro dejó de ser solamente un amigo para convertirse, en muchos casos, en algo más.
Hoy escuchamos expresiones como:
«Es mi bebé.»
«Somos sus papás.»
«Es un integrante de la familia.»
Y entonces aparece una pregunta interesante.
No para juzgar.
No para criticar.
Simplemente para reflexionar.
¿Qué está pasando en nuestra sociedad para que cada vez más personas construyan alrededor de una mascota aquello que antes definían como una familia?
No estoy hablando de si tener perros está bien o está mal. Tampoco de si las personas deberían o no tener hijos.
La pregunta es otra.
¿Qué nos dice este fenómeno sobre nosotros?
Muchas veces se piensa que la diferencia entre un hijo y un perro está en el dinero, el tiempo o el esfuerzo.
Pero sospecho que la verdadera diferencia aparece después.
Porque un perro crece, pero la naturaleza de la relación permanece prácticamente igual.
Un hijo, en cambio, crece para convertirse en una persona.
Y una persona tiene opiniones propias.
Tiene deseos propios.
Tiene proyectos propios.
Puede admirarnos.
Y también puede cuestionarnos.
Puede seguir nuestro camino.
O puede elegir uno completamente distinto.
Criar un hijo significa aceptar que estamos ayudando a formar a alguien que, algún día, tendrá una identidad independiente de la nuestra.
Y quizás allí aparezca una de las preguntas más incómodas de nuestra época.
¿Qué lugar ocupan hoy la responsabilidad, el compromiso y la renuncia?
Vivimos en una generación que valora profundamente la libertad, la autonomía y la posibilidad de mantener el control sobre las propias decisiones.
Sin embargo, los vínculos más profundos suelen exigir exactamente lo contrario.
Exigen paciencia.
Exigen adaptación.
Exigen convivir con personas que no siempre hacen lo que esperamos.
Una amistad verdadera lo exige.
Una pareja lo exige.
Una comunidad lo exige.
Y probablemente ninguna relación lo exija tanto como criar a otra persona.
Por eso me pregunto si estamos viendo simplemente más perros o si estamos observando algo más profundo.
Tal vez, en algunos casos, el perro se haya convertido en el símbolo de una época.
Una época que busca afecto, pero con menos complicaciones.
Compañía, pero con menos renuncias.
Compromiso, pero dentro de límites cómodos y controlables.
Pensemos en algo simple.
No genera la misma impresión ver a alguien paseando con un perro que verlo acompañando a un hijo.
Más allá de gustos personales, cada imagen transmite algo distinto.
Una habla de compañía.
La otra habla de responsabilidad.
Y eso nos devuelve a la pregunta central.
Cuando comenzamos a llamar «hijo» a nuestra mascota, cuando construimos alrededor de ella nuestra principal estructura afectiva, ¿qué estamos eligiendo realmente?
¿Estamos redefiniendo la familia?
¿Estamos redefiniendo el compromiso?
¿O estamos reflejando una sociedad que cada vez tolera menos aquellos vínculos que exigen sacrificio, paciencia y responsabilidad a largo plazo?
No tengo una respuesta definitiva.
Pero quizás las preguntas más importantes no aparecen para ser respondidas de inmediato.
Aparecen para obligarnos a mirar algo que se volvió tan habitual que dejamos de verlo.
Y tal vez eso sea exactamente lo que está ocurriendo frente a nuestros ojos.
Alexis Cabenovsky es Argentino-Israelí, casado y padre de tres hijos. Con una sólida trayectoria como Moré (educador), ha acompañado proyectos educativos y comunitarios en la ciudad de Rosario, Argentina, dentro de la institución Shevet Ahim. Asimismo, desarrolló su labor en la ciudad de Córdoba, desempeñándose como Moré tanto en la Unión Israelita Sefaradí como en el Colegio Maimónides.
Coach Formador desde el año 2019 hacía la actualidad y Coach Sistémico con el programa de los 6 escuchas.
Es autor de diversos artículos y del libro Jazak, Jazak, VenitJazek, una recopilación de más de 100 reflexiones que integran pensamiento filosófico, espiritualidad y compromiso con el crecimiento personal. Desde 2017 lidera un proyecto semanal de Mensajes de Shabat, enfocados en fortalecer el vínculo entre tradición y vida contemporánea.Actualmente reside en la ciudad de Or Akiva, Israel.
Querido Alex ,mi coach formador un orgullo haber sido su alumna,comparto los dichos de este artículo, se ve como se construye una realidad social desde otro lugar donde sí primaría quizá falta de compromiso o comodidad, acompañar la crianza de los hijos suele ser una ardua tarea y en estos tiempos cada vez más jóvenes deciden no tenerlos, pero si el instinto de cuidado y amor recíproco que nos vincule con un otro ,la comodidad de que sea una mascota podría tener que ver con lo incondicional donde no hay arbitrariedad es amor pero solo uno decide ,y solo uno tiene pensamiento crítico aunque no deja de ser un vínculo de amor.Muy bueno y me quedo pensando aún
Hola Mariela, que lindas palabras, y que buenos momentos compartidos. Me encanta verte por aca. Agradezco tu aporte y compartime que pensas de los otros artículos. Tu opinión me suma.
Saludos. More Alexis Cabenovsky